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El trueque o intercambio en la vida profesional

Estos intercambios son de popularidad creciente, en especial cuando las condiciones del mercado se realizan con el dinero tradicional inestable.

Que es el Trueque?
El trueque es básicamente un intercambio o un canje entre dos personas que se implican en la permuta de bienes o servicios. Por lo general, el dinero no está involucrado en este intercambio. Al contrario, ambas partes utilizan los valores de sus bienes o servicios con el fin de llegar obtener los que realmente necesitan.

Trueque de bienes o servicios (Intercambio)

Los bienes y servicios, que son objeto del trueque, caen dentro del alcance de las leyes de contrato, y por tanto, cada parte debe mantener obligaciones legales como parte del cumplimiento del intercambio. Además los artículos y servicios que intervienen en este canje, debe ser reportado en la declaración de impuestos, en la legislación de muchos países.

El pago en un #trueque se negocia con los bienes y servicios de las partes
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¿Qué es una red de intercambio de trueque?
La llamada red de intercambio de trueque, o simplemente el llamado trueque, es una realización cuyo objetivo es facilitar este intercambio entre varias partes intervinientes. Puede estar dirigido a la permuta específica de propiedades personales, tales como el cambio de muebles o vehículos. Esto incluye a bienes muebles e inmuebles. Alternativamente, este canje puede consistir en productos muy diferentes y de muchos tipos. Una red de trueque se centrará en el intercambio de recursos, por ejemplo de la empresa y otros activos complejos, de importante nivel.

Asociarse a un trueque requiere una inscripción y una cuota. Muchas veces, los corredores y tasadores trabajan bajo contrato para los supervisores de cambio con el fin de determinar el valor correcto de los bienes y servicios intervinientes en operación. El lugar de utilizar el dinero, el pago en un trueque se negocia con los bienes y servicios de las partes, buscando valores reales.

En oportunidades, el trueque asignará a sus miembros, créditos comerciales, dependiendo del valor de sus bienes y servicios. Estos créditos comerciales son similares para almacenar crédito en una tienda al por menor, y funcionan como si fuese dinero. Los usuarios intercambian bienes por créditos, que bien vale recordar que son valores impresos. Luego utilizan estos valores para futuras transacciones.

(En algunas modalidades de trueque, los que lo realizan, obtienen un beneficio mediante el cobro de una comisión por transacción. Generalmente entre el 10 y el 15% del valor de lo que se intercambia)

¿Cuáles son las ventajas y desventajas de realizar un trueque?

Estos intercambios son de popularidad creciente, en especial cuando las condiciones del mercado se realizan con el dinero tradicional inestable. Por ejemplo en caso de inflación descontrolada o largos periodos crisis (caso de España). Hay varias ventajas y desventajas con un trueque.

Ventajas:

intercambios profesionalesEl aumento en las redes y la exposición de productos, crean realmente nuevos mercados para las personas que negocian un determinado bien o servicio.

La libertad de negociación: Los miembros de las redes de intercambio de trueque pueden ajustar a su criterio el precio o valor de sus activos con el fin de obtener un intercambio favorable. Los miembros de las redes de intercambio de trueque pueden ajustar el precio o valor de sus activos con el fin de obtener un intercambio más favorable.
Nuevos clientes: Las redes de trueque creando clientes, los intercambios, no son unidireccionales, sino que involucran cambios repetidos con las partes interesadas.
Novedad: Muchas personas encuentran que el trueque es una actividad agradable y por supuesto rentable; algunos consideran que es un retorno a las primitivas funciones económicas de intercambio. Muchas personas encuentran que el trueque es una actividad agradable y rentable; algunos consideran que es un retorno a la “raíces económicas más simples”
Beneficio mutuo: en un intercambio, sobre todo cuando no es fácil vender nuestros productos o servicios, el trueque nos puede ayudar a “vender” mas y recibir a cambio productos o servicios que necesitamos.
El trueque nos puede ayudar a “vender” mas y recibir a cambio productos o servicios que necesitamos.
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Algunas de las desventajas de trabajar con un trueque

Si realizamos un trueque dentro de una asociación o empresa dedicada a esto, nos pueden llegar a cobrar cuotas por ser miembros. El precio de filiación puede variar de unos cuantos euros (dolares) a cientos, dependiendo de la naturaleza de bienes o servicios. Los intercambios pueden variar desde el canje de implementos personales, hasta casas o grandes transportes. Considerando el intercambio de bienes por servicios.

Los gastos de transacción: La mayoría de los intercambios de trueque, cobran a sus miembros una tarifa de transacción del 10 al 15% del valor del intercambio. En estas situaciones de comercio determinar el valor exacto de un bien o servicio puede resultar difícil.
El seguimiento y la supervisión de cuestiones: Muchos intercambios de trueque, resultan difíciles de supervisar, especialmente cuando hay que establecer tasas de precios.
El uso de créditos comerciales: Si el trueque utiliza créditos comerciales, los créditos sólo pueden utilizarse en la organización del intercambio en sí mismo. El crédito en los trueques es un tema complejo, que vale la pena sopesar.
Por último los intercambios o trueques por Internet se están convirtiendo cada vez en más populares. Estos son generalmente muy populares debido a las bajas tasas de cuota de miembro y la disponibilidad de productos que son difíciles de ubicar.

¿Es necesario contratar un abogado para un trueque?
El trueque es una alternativa ventajosa para las personas que están buscando participar en el comercio. En los trueques, los intercambios van de cosas sencillas, hasta el canje de bienes de alto valor. Se han trocado plantas industriales, por servicios profesionales y fábricas.

Es por eso que si te sumas a un trueque, es posible que debas consultar con un abogado para obtener asesoramiento. Para todo tipo de relación de contratos o permutas, un abogado tornara más sencillo establecer los términos de un contrato legal. Además, los debates sobre el trueque de artículos por servicios, pueden requerir la atención de un abogado.

El trueque parecería estipular un estilo de comerció tranquilo para un remanso del entorno capitalista moderno.

Profesionalidad del trueque

Según la Asociación de Comercio Internacional, asociación creada para promover acciones justas y equitativas en el mercado del trueque en Estados Unidos, el mercado del trueque mueve la asombrosa cifra de 12.000 millones de dólares al año. Dicho de otra manera 12.000 millones de dólares en bienes y servicios se comercializan cada año sin que se utilice moneda alguna.

Scott, Whitmer, fundador de la Compañía de intercambio comercial Florida Barter, dice que en 2013, los signos de recuperación económica de muchas empresas pequeñas eran notables y seguían trocando en sus tratos comerciales. “El trueque ha ayudado a muchas de ellas a crecer y conservar el efectivo”, dice este fundador.

Aunque la asociación Florida Barter, registró en su expediente 2013 un aumento del 14% en el volumen del comercio por trueque, más de 20 millones de dólares entre las operaciones de los 1600 clientes, Whitmer dice que el uso de trueque con una práctica de negocios está todavía en su infancia.

Muchas personas requieren un estímulo para dar al trueque un impulso. Debbíe Lombardi presidenta y fundadora de Barter Business Unlimited, una red de trueque con sede en Connecticut, dice que a pesar del récord de su empresa con sus 4000 usuarios registrados, que todavía encuentra la resistencia y confusión de los clientes en potencia.

Muchas personas no entienden al trueque y piensan que puede ser un tipo de estafa. Por supuesto no es ninguna estafa, puede ser complicado para los que no se iniciaron todavía, como explica Lombardi, “corremos como un pequeño banco”. La membresía se paga en dólares, pero se puede intercambiar con otros miembros de bienes y servicios. “Dentro de la comunidad de trueque, el intercambio es la única moneda aceptable. Pueden comprar alfombras, intercambiar automóviles por casas, pagar servicios médicos con trueque, es prácticamente ilimitado”.

Se han constatado hasta cirugías, en el trueque de servicios por bienes. Hoy día el trueque, en especial el cambio de servicios por bienes, es una empresa en crecimiento, y también una solución al problema del dinero.

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El consumo colaborativo

Nuevas tendencias de trueque …

Aunque el trueque ha existido siempre, actualmente, existen plataformas que facilitan el trueques online banco de tiempocontacto gratuito entre empresas o particulares que desean intercambiar sus productos o servicios. La evolución de este tipo de páginas ha derivado el intercambio persona a persona en “e-trueque”, tambien conocido como el “trueque activo”, donde además de anunciar un artículos, los usuarios de estas plataformas de trueques por internet son capaces de interactuar via online.

También existen tendencias como el “couchsurfing” o “bed and breakfast for free”, para viajar con alojamiento gratis, y que consiste en ceder tu sofá para viajeros de cualquier parte del mundo.

Otro tipo de trueques es el de horas, el llamado “banco de tiempo”, mediante el cual se intercambian horas de trabajo entre diferentes profesionales a través de una figura que ejerce de árbitro.

Mediante esta acción los profesionales ofrecen sus servicios a otros profesionales a cambio trueques de servicios o el tiempo de estos.

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Sile Nole, el trueque de juguetes donde el dinero no funciona

Una iniciativa sin ánimo de lucro que se propone sensibilizar a niños y padres sobre consumo responsable y la reutilización con talleres, juegos y trueque de juguetes

Esta Navidad vuelve Sile Nole, trueque infantil, el espacio de trueque colaborativo donde los niños pueden intercambiar los juguetes que ya no usan por otros que les llamen la atención. Una iniciativa de la Asociación Adelita cuyo fin es la educación para un consumo responsable y consciente, en colaboración en esta edición con el Distrito Fuencarral-El Pardo del Ayuntamiento de Madrid y VoluntariosxMadrid.

Los días 26 y 27 de diciembre, los niños de cuatro a doce años podrán llevar de casa aquellos juegos, muñecos o juguetes que ya no les divierten y estén en buenas condiciones para cambiarlos por un libro, instrumento musical, material deportivo y otros juegos o juguetes que les gusten y que otros niños hayan llevado. El objetivo es reestrenar sin comprar ni gastar, pues, como afirma la organización Adelita Market, hacer nuevos productos es muy costoso e innecesario y reutilizar es una opción muy sencilla.

Tras el paso de más de dos mil personas en anteriores ediciones, Sile, Nole quiere llegar al mayor número de familias dispuestas a compartir esta experiencia de consumo colaborativo y celebrará su trueque de juguetes en dos espacios diferentes: el 26 de diciembre en el centro deportivo Vicente del Bosque y el domingo 27 en el colegio El Estudiante de Las Tablas.

Este año, también se impartirán talleres en diferentes puntos de la ciudad para demostrar a los niños que pueden disfrutar mucho con los juegos tradicionales o ‘desenchufados’ y aprender sobre hábitos de consumo responsable. Además, Chiquitectos traen La ciudad sostenible, un taller donde los niños aprenderán sobre su entorno a través del juego y la experimentación.

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Del trueque a las criptomonedas

Pagar a través del móvil o de internet es una realidad, pero todavía no es un mercado maduro. El dinero ha cambiado de forma muchas veces a lo largo de la historia y se encuentra a las puertas de un nuevo salto, aunque el futuro aún no ha decidido qué ca

La versión resumida de la historia del dinero podría decirse que comienza con el trueque: un producto que se cambia por otro. Una evolución consiguiente, aún sin intercambio monetario, es el trueque a partir de un valor de referencia o un bien como medio de cambio: dos gallinas (que se valoran en dos sacos de trigo cada una) por una oveja (que se valora en cuatro sacos de trigo).

Es lo que se conoce como dinero mercancía. Utilizar un bien como medio de cambio facilitaba mucho todo el proceso. Pero era necesario encontrar un bien de referencia que fuera fácilmente transportable, duradero, divisible y con un valor establecido: los metales preciosos, en particular el oro, se convirtieron en ese valor de referencia.

Tanto es así que las monedas de metal comenzaron a funcionar por su facilidad de conversión y apilamiento. Al ser de plata, oro o cobre su fiabilidad estaba fuera de toda duda, aunque cada sociedad (ya estamos en el primer milenio antes de Cristo) la acuñaba para estandarizar el comercio dentro de sus fronteras. Los europeos fueron de los primeros pueblos en elaborar monedas metálicas estandarizadas y certificadas, como la dracma griega o los denarius y aurus romanos.

¿Sabías que la palabra moneda tiene su origen en la civilización romana? En la antigua Roma, la palabra monitor o moneta significaba consejero, es decir, una persona que avisa o que aconseja. La historia cuenta que durante una invasión de los galos, en el año 390 a. de C., los graznidos de una bandada de gansos del templo de la diosa Juno, situado en la colina Capitolina, dieron la voz de alarma a los defensores romanos salvándolos de la derrota. Como muestra de agradecimiento, los romanos construyeron un templo dedicado a Moneta, la diosa que avisa o que aconseja. Y pocos años después, cerca de ese templo se construyó la primera fábrica de moneda romana, en la que se acuñaban monedas de cobre y plata. Muchas de ellas contenían la efigie de Juno Moneta en una de sus caras.

Con el tiempo, las monedas se fabricaron con materiales menos nobles (y que pesaran menos en el bolsillo), pero respaldadas por un bien tangible que sostenía la confianza del emisor. Este modelo rigió durante siglos y se institucionalizó en el siglo XIX con el patrón oro como metal de referencia para establecer el valor del dinero.

No obstante, a lo largo de la historia encontramos diversas ocasiones en las que diferentes objetos fueron utilizados como dinero mercancía, fruto de la necesidad del momento. Por ejemplo: las wampum (cinturones hechos de conchas de los indios americanos, utilizados como monedas), las cowries (conchas de colores muy vivos empleadas en Asia y África), los dientes de ballena en Fiji, el tabaco en las primeras colonias de Norteamérica, o los cigarrillos y el licor en la Alemania de los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

El patrón oro comenzó a abandonarse hace casi un siglo. Desde su final, el valor de una determinada moneda se establece por la confianza que genera. Es lo que se conoce como moneda fiduciaria: las monedas y billetes fiduciarios no basan su valor en la existencia de una contrapartida en oro, plata o cualquier otro metal noble o valores, ni en su valor intrínseco, sino simplemente en su declaración como dinero por el Estado y también en el crédito y la confianza (la fe en su futura aceptación) que inspira. Sin esta declaración, la moneda no tendría ningún valor.

Es decir: en el caso del euro, su valor está respaldado por la autoridad que tiene el Banco Central Europeo, y lo mismo ocurre con el dólar y la Reserva Federal en Estados Unidos, por poner dos ejemplos.

El dinero continúa evolucionando. Desde hace años, y en paralelo con la digitalización de la sociedad, han irrumpido con fuerza diversos medios de pago electrónicos, que surgieron en los años 90. Este tipo de dinero puede utilizarse para pagar bienes y servicios a través de internet o de otros medios electrónicos. Una vez recibida la autorización del comprador para que se realice el pago, el vendedor se pone en contacto con el banco emisor y recibe la transferencia del importe correspondiente.

La última evolución del dinero son las criptomonedas, que son medios digitales de intercambio. Se trata de una moneda virtual que utiliza un cifrado digital en sus operaciones, como las transferencias de dinero o el pago de un determinado producto o servicio.

La primera criptomoneda, y la más popular por ahora, son los Bitcoin, en funcionamiento desde 2009. Desde entonces han aparecido muchas otras, con diferentes características y protocolos como son Litecoin o Dogecoin.

Este tipo de monedas solo existen en la web y su valor está sostenido porque hay un comprador y un vendedor que la admiten para una transacción determinada, en cualquier parte del mundo. Su uso es minoritario todavía, pero está en continuo crecimiento.

Para operar, utilizan cifrados de alta seguridad. Pero su uso no está exento de riesgo, ya que su valor no está sostenido por ninguna autoridad monetaria y puede sufrir caídas bruscas de valor. Ya ocurrió hace unos años, cuando China prohibió su uso en el comercio online del país.

¿Hacia dónde nos lleva esta evolución? ¿Desaparecerán los billetes y monedas de nuestros bolsillos? ¿Se convertirá el móvil en el medio preferido para pagar todas nuestras transacciones?

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Desde Siempre Existe el Trueque

Miradas sobre el trueque y el dinero o no dinero.

En el entorno complicado que estamos viviendo y el cuestionamiento del sistema económico de muchos, algunos quieren reinventar el sistema de mercado. Continuamos con nuestro deseo de ayudar a repensar el sistema actual entendiendo las bases, antes de tirarlas a la basura.

Algunos han llevado iniciativas de trueque donde quitan el dinero de en medio y tratan el intercambio de productos y servicios de forma directa. Los más avanzados lo han puesto en la web, dando credibilidad moderna a esta práctica tradicional.

El trueque ha existido desde siempre, desde que alguien produjo más de algo, que no necesitaba y que podía cambiar con alguien que tenía otra cosa que a mi me podría interesar. No sólo eso, el trueque sigue existiendo en la economía moderna.

Mi compañero Miguel, ha hablado en estas páginas en términos económicos del trueque y yo quiero hablar del día a día.

El problema es que, cuando quitas el dinero del medio, también quitas el sistema eficiente de fijar precios y, muy importante, de fijar precios relativos. El dinero se inventó por varias razones pero una de las más importantes es para fijar el valor de comparación de lo que produce mi hora de trabajo con relación a lo que produce la tuya.

Este problema nadie que ha querido quitar del medio el dinero ha resuelto.

Es fácil pensar, y en estos caen muchos, que una hora de trabajo es igual para todos y no debe tener distinto valor, sin importar lo que produzcas. Pero en un sistema de producción y de consumo no es posible ignorar lo que se produce y el valor que los consumidores dan a esa producción.

Vamos a utilizar un ejemplo muy simple, dos jardineros. Uno puede ser muy bueno y reconocido como tal y el otro muy malo. Todos los que necesitan servicios de jardinería buscarán recibir una hora del que mejor lo hace.

No es tan difícil pensar que, en algún momento, el que mejor lo hace estará empleado a tope y el malo recibirá los encargos que quedan. Tampoco debería ser difícil aceptar que el valor de la hora del bueno vale más que la del otro. Y esto con dos personas ofreciendo el mismo servicio.

Si yo soy uno de los jardineros, no voy a decir cuál de ellos, y estoy trabajando para un contable, estaría cambiando mis dos horas a la semana haciendo su jardín por dos horas a la semana de servicios de contabilidad. Y si no necesito dos horas a la semana de contabilidad, ¿cómo me va a pagar?

Como no necesito tantos servicios de contabilidad, le pediría los huevos o cerdos que el contable habría recibido por sus servicios de contabilidad al pollero y al granjero. Me tendría que dar media hora de huevos y media hora de cerdos, aunque no tengo muy claro cuántos huebos tendría al final.

De esa forma yo, como jardinero, recibiría huevos y cerdos, incluso sin tener que trabajar para el gallinero o el granjero.

Y todo esto si tomamos el valor de cada hora igual. ¿Realmente vale igual mi hora de jardinería que una hora del cirujano?

Por eso tenemos el sistema de precios, y al dinero que lo respalda, para fijar en números comunes el valor relativo de todo lo que se produce, el esfuerzo necesario para producirlo y la demanda que existe para la distinta producción.

Sin el sistema de precios, y el dinero que lo respalda, estaríamos mucho más pobres, mucho menos eficientes y la vida diaria sería mucho más complicada.

Como digo en el título, el trueque existe desde siempre y sigue existiendo, la ventaja del dinero es que nos da una medida común para entendernos en el intercambio.

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La economia colaborativa en el día a día

El consumo colaborativo se perfila como la alternativa logica al desperdicio y el acaparamiento de bienes y servicios sin mas utilidad que la acumulacion de los mismos.

Surge así, el movimiento de Economia Colaborativa. El cual ya en 2013 se fue consolidando a lo largo del planeta y según recopilaciones de sitios y plataformas de analisis de ese sector, al finalizar el año 2015 había ya 7.500 plataformas informaticas aportando herramientas e ideas para el desarrollo mas organizado de este movimiento.

Esto es más sencillo de lo que a priori parece. Con la crisis muchos hemos estado sin trabajo, en empleos muy precarios, nos han faltado clientes, los proveedores no llegan a todo porque han desaparecido muchas empresas, etc. ¿Qué hacemos ante esto? Podemos quedarnos esperando al trabajo de nuestros sueños, cuando es más complicado que nunca, y a menudo se convierte en una pesadilla. Pero también podemos agudizar el ingenio y buscar una vía diferente, innovadora, como es esta de la economía colaborativa.

En todo el mundo hay multitud de personas, grupos y empresas que nacen o se suman a este ámbito, y van cubriendo paulatinamente todos los sectores, mediante técnicas cada vez más ingeniosas.

Todos conocemos algún ejemplo en transporte (Blablacar o Cabify) o turismo (Airbnb o HomeAway), pero la dimensión de este fenómeno es impresionante. Hay un abanico de posibilidades que cubre prácticamente todas las necesidades que puedas tener, las más conocidas son compartir coche, herramientas, alojamiento, viajes, pero la cobertura es prácticamente total.

En el directorio de Consumo Colaborativo existe una lista con muchísimos ejemplos, uno de ellos es MyHostpitality, donde podrás aprender idiomas de una manera diferente. Ofrecen tres modalidades: intercambio, donde dos familias intercambian a uno de sus miembros para que ambos aprendan otro idioma. Anfitrión, una persona acoge a alguien en su casa de manera gratuita a cambio de que le enseñe su idioma nativo. Invitado, esta persona enseña a su anfitrión su lengua materna a cambio de un alojamiento.

Casi ningún sector se queda libre de la irrupción de la economía colaborativa y uno de ellos es la ayuda en las tareas domésticas; limpieza, pequeñas reparaciones, aprendizaje de idiomas o cuidado de personas entre otros.

Multiples redes de trueque, bancos de tiempo, bancos comunales, plataformas de crosfounding, y demas herramientas estan al alcance de cualquiera por poco que {googlee{ sobre el tema.

Todo un nuevo mundo que probablemente en algun momento se hara masa critica, cambiando por completo nuestra percepcion de la economia y el consumo.

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EL MOVIMIENTO DE TRANSICION

El Movimiento de Transición es el esfuerzo colectivo de más personas cada día, que optan por organizarse para hacer frente al desafío del Pico del Petróleo y el Cambio Climático.

Personas, en todo el mundo, desarrollando iniciativas en sus comunidades (barrios, pueblos, islas, vecindarios, ciudades…) que aumentan la capacidad de supervivencia y bienestar, en la perspectiva de los importantes cambios que vamos a vivir en los próximos años, como consecuencia de la decreciente disponibilidad de los recursos energéticos fósiles y la alteración del clima.

El concepto de transición parte del intento de aplicar el diseño de la permacultura a asentamientos y ciudades teniendo como pilares básicos a nivel conceptual el pico de producción del petróleo, el cambio climático y, para hacer frente a esos dos fenómenos interrelacionados, la resiliencia.

Fomentando la creación de huertos urbanos, la plantación de árboles productivos, la construcción de casas y la mejora del aislamiento con materiales de la comarca, la recogida y reutilización de desechos, la creación de bancos de semillas y de plantas medicinales, la creación de talleres de aprendizaje de labores tradicionales (tejidos, conservación de alimentos, creación de herramientas), instalación de paneles solares, creación de sistemas de trueque y monedas locales, cría y cuidado de animales de tiro, mantenimiento de granjas avícolas, producción sostenible de leña…

El concepto de resiliencia es central para las iniciativas en transición. De manera
análoga a un ecosistema en el contexto comunitario este concepto se refiere a la
habilidad de una comunidad de no colapsar frente a la falta de energía o alimentos y a su habilidad de responder ante estos choques de origen externo.

Una comunidad resiliente debe ser diversa, descentralizada, autónoma y flexible.

“crear el mundo que nosotros queremos es un proceso mucho más poderoso que destruir lo que no queremos”. El poder del cambio está en que seamos constructivos en vez de destructivos y positivos en vez de negativos. La concienciación no se debe mantener sólo en el nivel intelectual, “la cabeza”, porque también afecta a nuestros sentimientos, “el corazón”, y consecuentemente a nuestra manera de actuar. De ahí la gran importancia de ser optimistas.

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El Puma – Red Moneda Social en Sevilla

El Caso Puma:

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– El PUMA es una moneda complementaria al euro.

– Se crea mediante la actividad de todas las personas que conforman la red, en comunidad, de forma asamblearia y transparente.

– Su ámbito es el Casco Histórico Norte de la ciudad de Sevilla, aunque no es necesario ser residente para participar.

– Su valor es equivalente al euro: 1 Puma = 1 Euro.

– Se basa en el sistema de monedas complementarias LETS (Local Exchange Trade System): un sistema de intercambio local por puntos.

MAS INFO: que es y que objetivos persigue el puma

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La ecoaldea de Lakabe

Entrevista a Mabel cañada de la Ecoaldea de Lakabe

“Una ecoaldea es un asentamiento humano, concebido a escala humana, que incluye todos los aspectos importantes para la vida, integrándolos respetuosamente en el entorno natural, que apoya formas saludables de desarrollo y que pueda persistir indefinidamente”. La definición es de Robert Gilman, uno de los principales impulsores de las ecoaldeas a nivel internacional.

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Lakabe, en el municipo de Arce, está considerada como la decana de las ecoaldeas -fue creada en 1980- y supone por su combatividad y longevidad, una suerte de eslabón perdido entre las comunas ligadas al hippismo o los movimientos contraculturales de los años 60 y las actuales comunidades. Mabel Cañada es una de las pioneras, pertenece a esta ecoaldea desde su comienzos, cuando un grupo de personas ocupó el pueblo, propiedad del Gobierno de Navarra, para rehabilitarlo. “Estaba totalmente abandonado. Nuestra filosofía era que los pueblos se estaban muriendo y queríamos darles vida”, explica sobre su decisión. El balance tras estos 29 años es positivo. “Hay varias ventajas en esto de vivir en un pueblo, entre ellas, se pueden desarrollar cualidades de largo alcance y estar muy impregnado por la vivencia directa con la tierra. A mí personalmente me parece que permanezco más cerca de la realidad, de lo que es este planeta, de la humanidad…”.

Mabel nació en Bilbao hace 56 años. “No es una ciudad tan grande como Madrid o Barcelona, pero todas ellas son espacios en los que la ausencia de la naturaleza crea un handicap , un vacío que no se llena aunque se vaya al monte los fines de semana. Lo que me ha dado el campo, el ritmo de la tierra, lo he podido trasladar a mi forma de estar en este planeta y me facilita la comprensión de lo que como humanidad estamos llamados a realizar”.

Además de residir en un pueblo, ella eligió vivir de una forma no convencional, en comunidad, con una estructura colectiva de toma de decisiones. “Vivir así llena otra parte de la persona: la de las relaciones sociales. A mí me da una dimensión del ser humano y de cómo podemos transformarnos para ser una humanidad realmente humana. Eso es lo que estamos experimentando aquí”.

Los sistemas de toma de decisión en Lakabe, donde sólo hay un teléfono y los vecinos desayunan y comen juntos, son horizontales. La comunidad, compuesta en la actualidad por 30 miembros, trata en una asamblea semanal las grandes cuestiones: el uso de energías renovables, la sustentabilidad alimentaria y económica, el reciclaje y el uso de materiales de construcción ecológicos.

“Cada vez que tenemos un problema se expone directamente en la asamblea. No hay cargos electivos, hay áreas en las que algunas personas se implican más que otras, por ejemplo, unas dedican más tiempo a los animales y otras, a la huerta comunitaria o la panadería. Hay muchos niveles, pero la responsabilidad de lo que creamos y gestionamos aquí a diario sigue perteneciendo a todos”.

Mabel reconoce que es una forma de vida exigente. “Supone una transformación, pasar de ser una persona de hábitat urbano, con sus comodidades, a tomar decisiones como disfrutar de menos calor por no talar más árboles o tener menos alimentos por no matar más animales. Cuanta más conciencia ecológica tienes más rebajas tus necesidades y te responsabilizas del planeta”, explica.

Pero para cumplir este ideal resulta necesaria una capacitación específica . “Aprender a cultivar la tierra, a hacer casas, a tratar con los animales. Nosotros, que hemos rehabilitado 12 casas, lo hemos aprendido aquí, porque a comienzos de los 80 había poca información. Lo hicimos a tientas, ahora los interesados pueden preparase de otra manera gracias a que hay muchas personas trabajando y viviendo en el medio natural”, apunta.

Resulta difícil calcular cuántas personas han optado por dar la espalda a la sociedad convencional, pero atendiendo a los participantes en las reuniones de ecoaldeas y a las páginas webs se puede hablar de unas 2.000 en todo el país, aunque la crisis ha elevado el número de consultas sobre este tipo de comunidades. El grupo de Lakabe ha venido flutuando entre los 12 y los 45 integrantes. “No todos descubren que este es su sueño, algunos se quedan en el camino porque para ellos las condiciones resultan demasiado duras o no quieren vivir en grupo de una forma tan comprometida, pero, aun así, son experiencias que van alumbrando otras utopías”.

En estos años Mabel ha llegado a compartir casa con 15 personas. “He tenido cuatro hijos, uno de ellos se ha quedado aquí, y he seguido compartiendo vivienda con otras parejas que también tenían hijos. También he cambiado varias veces de casa, porque no siempre he necesitado una grande. Me he movido”, resume tras casi una treintena de años en Lakabe.

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El movimiento de Ecoaldeas, una entrevista con Kevin Lluch

El movimiento de Ecoaldeas, una entrevista con Kevin Lluch

Kevin Lluch nos habla, desde su dilatada experiencia en comunidades, del movimiento de ecoaldeas, que, hoy más que nunca, es un eco de un cambio posible para muchas personas.

Cada vez son más los que se plantean vivir compartiendo, en distintos grados, las cosas esenciales de la vida, integrándose respetuosamente en el entorno natural, apoyando formas saludables de desarrollo y plantando alternativas a un sistema que se olvido que el Yo es el mismo en todos.